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Tipos de créditos y opciones reales para acceder a ellos

Conocer cuáles son los distintos tipos de crédito es fundamental para escoger correctamente y poder aprovechar las condiciones que más te favorecen. Existen muchos tipos de créditos diferentes, cada uno con sus diferentes características, pero también con requisitos específicos para poder acceder a ellos. A continuación, analizamos todo lo que debes saber sobre ellos. ¡Sigue leyendo! 

Créditos personales

Los créditos personales son los más solicitados por particulares. Suelen utilizarse para cubrir gastos como reformas del hogar, viajes, estudios, compra de vehículos o imprevistos médicos. Además, se conceden sin necesidad de justificar el destino del dinero. Estos créditos suelen tener un importe medio de 1.000 a 50.000 euros y el plazo de devolución se sitúa entre los 12 y 96 meses. Así mismo, los intereses oscilan entre el 6% y el 12% TIN, según el perfil del cliente. Por supuesto, los requisitos varían dependiendo de cada entidad bancaria, que son quienes lo conceden. Ahora bien, como requisitos en la mayoría de los casos suele ser necesario tener ingresos estables (demostrados con la nómina o la pensión), no encontrarse en la lista de morosidad (ASNEF o similares) y presentar la documentación básica para el estudio de solvencia, como el DNI, el contrato de trabajo y la justificación de los ingresos.

Créditos hipotecarios

Son otro de los créditos más populares. Estos están destinados a la compra de vivienda y se formalizan mediante la firma de una hipoteca que actúa como garantía de pago. Generalmente, el importe es elevado ya que suele cubrir entre el 70% y el 80% del valor del inmueble, y los plazos para su devolución son mucho más amplios que los del crédito personal, en torno a los 20 o 30 años. En cuanto al interés, este varía dependiendo de si es fijo, variable o mixto. Las hipotecas variables tienen un interés que puede cambiar en función de un índice de referencia, como es el EURIBOR. Para acceder a este tipo de crédito es necesario contar con un buen historial crediticio, ingresos suficientes para cubrir la cuota mensual y una aportación inicial (normalmente del 20% del precio de la vivienda). Además, se debe realizar una tasación del inmueble para conocer su valor real en el mercado (el crédito se concede en base a él, no por el precio por el que se vende).

Créditos rápidos o microcréditos

Los créditos rápidos o microcréditos son una opción para quienes necesitan dinero en poco tiempo, pero implican un mayor coste financiero. Estos suelen gestionarse online y sin demasiados trámites. El importe, en este caso, puede variar entre los 50 y los 1.000 euros y los plazos de devolución son mucho más cortos, generalmente entre 7 y 30 días. Ahora bien, cuentan con la desventaja de que los intereses y/o las comisiones son más elevadas que el resto de opciones. Por ejemplo, un microcrédito de 300 € a devolver en 30 días puede tener una comisión de 90 €, lo que equivale a una TAE superior al 1.000% anual. Así mismo, en algunas plataformas aplican intereses del 1% al 3% diario, lo que se acumula muy rápido si hay retrasos en el pago, por lo que son una opción de último recurso. En cuanto a los requisitos, basta con ser mayor de edad y tener una cuenta bancaria o número de móvil; de hecho, algunas compañías permiten acceder incluso con historial negativo (aunque los costes se incrementan).

Tarjetas de crédito

En realidad, no se trata de un crédito como tal, aunque cumple una función muy similar. Las tarjetas de crédito se consideran líneas de financiación permanente, con ellas puedes comprar o retirar en efectivo con pago aplazado (no es lo mismo que una tarjeta de débito en la que solo puedes retirar la cantidad que tienes en la cuenta asociada). En el caso de tener una tarjeta de crédito y necesitar dinero puntual hay que tener en cuenta que el límite de crédito se asigna en función del perfil del cliente (a nivel interno se revisa el historial crediticio, deudas y demás aspectos). Ahora bien, los intereses en pagos aplazados son elevados (a partir del 18% TIN), por lo que supone un riesgo de sobreendeudamiento real (a pesar de la comodidad en el uso). Los requisitos para disponer de una tarjeta de crédito son demostrar estabilidad laboral, un historial crediticio positivo y un contrato con la entidad financiera que la emite.

Financiación mediante el empeño de joyas

Ahora bien, si hay una alternativa a todo ello, y que tal vez puede ser la opción que más te conviene por sus condiciones ventajosas, esa es la de el empeño de joyas. Cuando se necesita liquidez inmediata y no se cuenta con una nómina, aval o historial financiero impecable, el empeño de joyas surge como una alternativa segura, rápida y eficaz. Esta opción consiste en entregar joyas (generalmente de oro) como garantía de un préstamo y sin perder su propiedad.

El empeño de joyas puede realizarse en varios lugares, como son las casas de empeño o los montes de piedad. Un ejemplo de estos últimos es credimonte.es, que destaca por sus intereses competitivos, del 6,5% al 8,5%, dependiendo del valor de la joya tasada. La entidad permite empeñar joyas y piezas de oro formalizando un contrato de duración anual y con interés fijo. Además, el cliente tiene la posibilidad de recuperar su joya en todo momento, sin aplicar una penalización por ello (únicamente debe devolver el dinero prestado, abonar los intereses y las comisiones por tasación y custodia).

La tasación se lleva a cabo por un experto gemólogo frente al cliente y con métodos homologados. Por otro lado, no existen gastos de apertura, así como tampoco límites de renovación. Llegado el momento del vencimiento, el cliente puede renovar indefinidamente si así lo desea. Las joyas, en ese caso, vuelven a ser tasadas adaptándose al valor actual del precio del oro.